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Gestiona el reparto de bienes familiares sin complicaciones ni disputas

Cuando se trata de herencias, la cosa puede ponerse más tensa que una reunión familiar en Navidad después de que alguien haya mencionado la política. Para evitar que el reparto de bienes se convierta en una batalla campal, la tramitación de herencias Narón (o en cualquier otro lugar) requiere planificación, claridad y, sobre todo, el asesoramiento de un profesional. No se trata solo de repartir los bienes, sino de hacerlo de forma justa, legal y, a ser posible, sin que los herederos acaben a la gresca.

Lo ideal es que la persona que va a dejar sus bienes en herencia (el causante, para los amigos) haya hecho testamento. El testamento es como el manual de instrucciones de la herencia: ahí se especifica quién hereda qué, y cómo se reparte el patrimonio. Pero, ¡ojo!, no vale cualquier testamento. Tiene que ser un testamento válido, otorgado ante notario, y que cumpla con todos los requisitos legales. Si no hay testamento, la cosa se complica un poco, porque hay que seguir lo que dice la ley, y la ley no siempre coincide con lo que quería el fallecido.

La documentación es clave en todo este proceso. Hay que recopilar un montón de papeles: el certificado de defunción, el certificado de últimas voluntades, el testamento (si lo hay), las escrituras de los inmuebles, los extractos bancarios, los contratos de seguros… Vamos, que te puedes pasar una tarde entera rebuscando en cajones y archivadores. Por eso, es importante ser organizado y tener todos los documentos a mano. Y si no los encuentras, no te preocupes, un buen abogado te ayudará a localizarlos.

Contar con el asesoramiento de un profesional es fundamental. Un abogado especializado en herencias te guiará por todo el proceso, te explicará los pasos a seguir, te ayudará a recopilar la documentación, te asesorará sobre las mejores opciones para repartir los bienes, y te representará en caso de que surjan conflictos entre los herederos. Además, se encargará de liquidar los impuestos correspondientes, que no son pocos. Vamos, que te quitará un peso de encima y te evitará más de un dolor de cabeza.

El proceso de tramitación de una herencia puede ser largo y complejo. Primero, hay que determinar quiénes son los herederos. Si hay testamento, se sigue lo que dice el testamento. Si no hay testamento, se sigue lo que dice la ley, que establece un orden de parentesco para heredar. Luego, hay que hacer un inventario de los bienes y deudas del fallecido. Y, finalmente, hay que repartir los bienes entre los herederos, según lo establecido en el testamento o en la ley.

Si hay acuerdo entre los herederos, el reparto se puede hacer de forma amistosa, ante notario. Pero si no hay acuerdo, la cosa se complica, y hay que acudir a un juez para que decida cómo se reparten los bienes. Y esto puede llevar años, y un montón de dinero en abogados y procuradores. Por eso, es importante intentar llegar a un acuerdo, aunque sea cediendo un poco. Más vale un mal acuerdo que un buen pleito, dicen.

La planificación sucesoria es la clave para evitar problemas. Si tienes bienes y quieres que se repartan de una determinada manera, no dejes las cosas al azar. Haz testamento, y déjalo todo bien atado. Y si tienes dudas, consulta con un abogado. Él te asesorará sobre las mejores opciones para tu caso, y te ayudará a redactar un testamento que se ajuste a tus deseos y a la ley. No esperes a que sea demasiado tarde. Planificar tu herencia es un acto de responsabilidad, y de amor hacia tus seres queridos.