Proveedor de pescado

Por qué las pesquerías que usan palangre obtienen el sello MSC

Gracias a su bajo impacto ambiental y una gestión responsable, multitud de pesquerías que optan por el arte de palangre ostentan el sello MSC (Marine Stewardship Council), una distinción reservada a los productos obtenidos de forma sostenible y salvaje. La influencia de este sello azul es indiscutible, pues incluso asociaciones independientes como ORPAGU (sin olvidar espacios como el Portal de Licitaciones Orpagu) se rigen por criterios asimilables a los de MSC.

Introducido en los años noventa, el sello MSC surge como resultado de una alianza conjunta entre la oenegé WWF y la multinacional Unilever para frenar la sobrepesca en los océanos. Una de sus contribuciones es el fomento de métodos selectivos con un mínimo impacto ambiental, como la pesca con caña y línea, con cebo vivo, arrastre de media agua o redes de enmalle.

En particular, el palangre armoniza con los criterios de la Marine Stewardship Council porque se enfoca en la captura individual de peces. A grandes rasgos, consiste en el tendido de una línea madre o principal de cierta longitud, que se ramifica en distintos sedales con anzuelos cebados. Se clasifica en dos tipos: el palangre de superficie, reservado a atunes, peces espadas y otras especies de gran tamaño, y el palangre de fondo, diseñado para descansar sobre el lecho marino en busca de merluzas, rapes, etc.

De todos los artes de pesca pasivos, las pesquerías apuestan por el palangre porque preserva la calidad del producto comercial, reduciendo el estrés físico durante la captura y eliminando el riesgo de aplastamiento.

Contrariamente a la pesca de arrastre, el palangre no requiere un gasto energético elevado, por lo que su huella de carbono es insignificante. Su alta selectividad lleva aparejado otro beneficio: la conservación de la salud de las poblaciones de peces, cumpliendo así uno de los principios básicos del sello MSC.