Con más de trescientas islas e islotes, Galicia posee uno de los litorales con mayor interés para el viajero. Pero el desarrollo del turismo en ellos sería impensable sin una infraestructura de puertos y navieras a la altura, capaces de sostener la afluencia de pasajeros de la temporada alta por un lado y el abastecimiento de víveres a las poblaciones autóctonas por otro. Al consultar los requisitos y la información Isla de Ons y otros destinos insulares, el transporte marítimo se revela como una cuestión clave.
Los ferris y catamaranes que conectan los archipiélagos gallegos con la costa madre, desempeñan un papel crítico en cuestiones como la logística. En Sálvora, Cíes y otros enclaves no es posible acceder por medios terrestres, de manera que el transporte regular en barco es su único ‘puente’ con los municipios cercanos. En otras palabras, la supervivencia en destinos tan aislados no sería posible sin la actividad de navieras como Mar de Ons o Cruceros Rías Baixas.
Con la normativa y las prácticas vigentes, el transporte marítimo contribuye de forma activa a la sostenibilidad ambiental. El uso de embarcaciones eléctricas, la gestión de los residuos a bordo y la adopción de medidas que minimizan la huella de carbono ayudan a preservar la biodiversidad y los ecosistemas en las rías de Galicia. De ahí que estas compañías ostenten sellos ambientales como el distintivo de Compromiso de Calidad Turística.
En consonancia con lo anterior, la ausencia de enlace terrestre facilita el control del flujo de viajeros hacia estos territorios insulares, que dependen de las navieras para arribar a sus costas. El establecimiento de cupos de visitantes ha reducido la presión humana y protegido los hábitats de las Islas Atlánticas y otros parajes naturales. Por último, el transporte marítimo es un reclamo en sí mismo porque se desarrolla en un marco privilegiado.