Como buen fan de Los Simpson, uno de mis episodios preferidos es aquel en el que Homer se transforma en un reputado artista cuando una marchante descubre lo que el protagonista de la serie ha pergeñado con una barbacoa. Cuando hace años veía ese episodio me sorprendía pensando en esa afición que tiene los padres de familia estadounidense por el bricolaje de fin de semana: es llegar el sábado y sacar la caja de herramientas. ¿Quién me iba a decir a mí que años después yo sería otro de esos ‘bricomaniacos’ domingueros?

Cuando pierdes una mañana yendo a una ferretería a comprar tornillos y tacos es que algo ha cambiado en tu vida, cuando ya sabes distinguir una hembrilla y de una escarpia es que estás en el camino de ser todo un padre de familia con cinturón de herramientas.

En mi caso no he tenido que hacer una inmersión en el maravilloso mundo del bricolaje por gusto, sino por obligación. Cuando llegamos al nuevo piso, con sus tres flamantes habitaciones, su salón con mirador, sus dos baños y demás, no éramos conscientes de que no esperaba un largo proceso de amueblar y decorar. En mi caso era la primera vez que vivía en una casa sin  ningún mueble. En la anterior estaba semiamueblado, pero en esta no había ni cajoneras en los armarios.

Antes de llegar aquí, mi experiencia con los muebles y el bricolaje era básicamente haber montado un par de sillas y un par de mesitas de noche… Lo primero que hicimos fue comprarnos un buen destornillador. El anterior que teníamos se había desintegrado tras unos pocos meses de uso. Sí, con el bricolaje, lo barato también sale caro.

A la hora de amueblar la casa apostamos por muebles relativamente baratos y fáciles de montar. Pero a pesar de ello, varios nos dieron quebraderos de cabeza. En el caso del armario del salón, tengo que decir que estuvimos varios días para lograr terminarlo ya que tuvimos bastantes problemas con la zona de las puertas, lo que me obligó a acercarme a una ferretería en busca de tornillos y tacos. Pero todo esto me ha servido para ser un poco más hábil que mi querido Homer Simpson.