Todos conocemos casos de medicamentos que han tenido que ser retirados del mercado después de demostrarse que pueden causar efectos adversos a las personas que los consumen. Cuando algo así ocurre es frecuente que cunda la alarma y siempre hay quién se pregunta hasta qué punto son seguros los medicamentos que consumimos y cómo podemos tener garantías de que, realmente, no van a tener más efectos secundarios que los que marca el prospecto.

Para empezar, antes de salir al mercado, un medicamento tiene que superar controles muy rígidos. Tiene que ser probado de manera teórica y también de forma práctica mediante la realización de ensayos clinicos españa y otros países. Solo aquellos medicamentos que pasan todos estos controles estrictos pueden acabar siendo despachados en una farmacia.

Entonces, ¿cuál es el problema con los medicamentos? Pues el problema es que ninguna prueba es perfecta ni puede dar una seguridad al cien por cien. A veces, se desconocen los efectos de algunos componentes y hasta que estudios posteriores los demuestran, es difícil comprobarlos. Muchas veces, los efectos de estos componentes son atribuidos a otras cosas y solo tras atar muchos cabos y realizar muchas pruebas se llega a conocer la verdad.

También ocurre que muchos medicamentos son buenos tomados en pequeñas dosis durante un cierto tiempo. Pero si se supera una dosis o se toman a largo plazo, aparecen efectos secundarios que no pudieron ser vistos en los estudios previos, ya que no se llevan a cabo a tan largo plazo. Cuando se detecta el problema es frecuente que el medicamento se retire, incluso siendo seguro en la forma y plazos para los que fue diseñado.

Los controles pues funcionan y aunque haya medicamentos que puedan superar estos controles y demostrar que causan problemas más adelante, son rápidamente detectados y retirados del comercio. Por supuesto, ningún sistema es perfecto porque estamos hablando de terrenos en los que todavía hay mucho por descubrir.

Y si con un sistema tan rígido aun puede colarse un medicamento que de problemas, ¿qué no sucedería si no se pasaran controles? Pues esto ocurre en muchos países en los que la legislación es muy laxa. Y ahora, gracias a Internet, es fácil comprar medicamentos que proceden de otros mercados, a pesar de que no es legal introducirlos en Europa.

Incluso nos encontramos con falsificaciones de medicamentos muy caros que son imitados por personas sin escrúpulos para venderlos a bajo coste económico, pero muy alto coste para la salud.