Una pareja de amigos se han ido de vacaciones a Barcelona recientemente y lo que me han contado sobre su viaje me ha gustado aunque por desgracia a mí no es que me encante viajar por ahí, más que nada por que no me gusta probar comidas nuevas y cuando viajas nunca sabes lo que te van a servir de comer.

El único inconveniente que han tenido en todo el viaje es que se les estropeó el ordenador y lo tuvieron que llevar a un servicio de mantenimiento informática en Barcelona para que se lo reparasen y me dijeron que salieron muy contentos de allí ya que les arreglaron el ordenador muy rápido y no les fue muy cara la reparación.

Por lo que me han contado sobre el resto del viaje solo fueron cosas buenas, solo que tuvieron que andar mucho, cosa que me recordó a cuando fuí a amsterdam con unos amigos, nunca tuve que andar tanta distancia y en llano, mi cuerpo no está habituado a caminar tanto en llano, mi ciudad está llena de cuestas a las cuales estoy acostumbrado pero cuando se trata de caminar en llano no lo llevo nada bien, me dolían los pies, y como uno de mis amigos estaba mal de una rodilla no podía montar en bicicleta, con lo que el resto también nos tuvimos que aguantar sin alquilar una bicicleta, lo cual nos habría ahorrado muchas caminatas innecesarias.

Pero eso sí, nos lo pasamos estupendamente aunque tuviésemos que andar distancias desorbitadas, ya que cuando contratamos la habitación del hotel solo nos fijamos en el precio y no en la ubicación del hotel, que estaba un poco apartado de las zonas por donde nos solíamos mover, aunque esas menudencias no nos hicieron mella en nuestro ánimo.

Una cosa que me llamó mucho la atención Amsterdam era la forma que teníamos de descubrir a los otros españoles y era muy fácil, todo el que cruzaba por donde no debía, esos eran los españoles, no había ninguna clase de duda y eso no habla muy bien de nuestro comportamiento cívico, pero al parecer nos da igual.