Que mi baño se cae a cachos es una realidad. Cuando visitamos esta casa por primera vez fuimos conscientes de que no era un palacio renacentista, pero cuando entré el salón y la de la inmobiliaria subió las persianas quedé extasiado ante la cantidad de luz y las vistas: “esta tiene que ser nuestra siguiente casa”, dije.

Pero luego mi mujer, más atenta a los detalles si se trata de casas, empezó a señalar desperfectos. Yo decía que no pasaba nada, todavía bajo los efectos narcóticos del chorro de luz del salón. Así que al final llegamos a un acuerdo: nos quedábamos con la casa pero a cambio de que la casera nos asegurase por escrito que todas las imperfecciones que habíamos visto quedasen solventadas antes de que nosotros entrásemos a vivir. Y así fue con la mayoría de cosas… menos con una: el baño.

Es un espacio guapo, con una decoracion de baños  muy atractiva. Todo es bastante moderno, o eso parecía cuando lo vimos por primera vez. Nos dijeron que estaba recién pintado y bla bla bla. Pero nuestra sorpresa fue que al mes empezó a desconcharse todo. Está claro que alguien no había hecho bien su trabajo. Meses más tarde, el baño está ya medio desconchado, así que llegó el momento de tomar una decisión para contener el desastre. Y a nuestra casera no se la ha ocurrido mejor solución que arreglarlo ella misma.

Cuando se presentó en casa a echar un vistazo y dijo: “esto lo arreglo yo”, pensamos que era el típico chiste de alguien de Bilbao. Pero no: es de Bilbao centro. Así que lo va arreglar de verdad… o al menos intentarlo.

No sé si será muy experta en decoracion de baños pero dice que ya lo ha hecho otras veces. No confía demasiado en el operario que lo pintó la última vez. Y es normal porque lo que hizo fue dar un par de manos de pintura sabiendo que se iba a caer en cuanto hubiera un poco de condensación. Que no me hace mucha gracia tener un par de días a la casera rondando por mi hogar, pero oye, si es prima de MacGyver, adelante.