Todo el mundo dice que tener un hijo es la mejor experiencia de la vida y no seré yo quien les lleve la contraria, pero no estaría de más que todo aquel que pretenda tener un niño piense también en la ‘maravillosa’ cantidad de dinero que supone tener un hijo en los tiempos que corren. Y es que muchos padres primerizos se encuentran con que el dinero de su cuenta corriente empieza a volatilizarse en cuanto el bebé abre los ojos. Y no todo el mundo está preparado para tal gasto económico.

Existen numerosos estudios que analizan el gasto que supone tener un niño. En uno de los últimos que leí se calculaba en torno a unos 42.000 euros en los tres primeros años de vida, la época de mayor desembolso.

Cuando una persona sin experiencia en la materia lee eso de 42.000 euros no se le cree. ¿Cómo es posible? Lo es. Solo el gasto en una guardería, si los padres no pueden cuidar al niño, se lleva casi 5.000 euros al año. Si eres una madre soltera mileurista, haz cuentas…

Pero si solo fuese la guardería… solo una visita al departamento de zapateria infantil nos puede servir para comprobar cómo están las cosas. La ropa de bebé es muy cara. Y sería demasiado largo explicar las razones, pero es así. Luego está la sanidad, la alimentación, los mil y un accesorios, etc.

Por todo ello, y para evitar que nuestro bebé se convierta en el niño del desfalco, debemos tener una ración extra de sentido común (siempre que no seamos millonarios) y abordar todos los gastos con racionalidad y evitando un exceso de sentimentalismo. Si alguien de la familia te regala un carrito y está en buenas condiciones no digas eso “para mi hijo todo nuevo, de paquete”, porque te evitarás ahorrar unos 700 euros. Y la próxima vez que visites el departamento de zapateria infantil compara precios y no te tires a lo primero que veas.

Mirar a tu niño sonreír puede ser lo más maravilloso del mundo, pero es todavía más maravilloso si lo haces sin estar en números rojos.